LO QUE LLEVO DENTRO Hoy siento que por fin puedo poner palabras a todo lo que me ha pasado. He estado muchos meses atrás escribiendo pensamientos en mi día a día, intentando averiguar que es lo que nos ha pasado. Yo no comprendía que una relación se rompiera tan deprisa y costara tanto construir. Durante este transcurso de separación me ha ayudado leer algún libro de auto ayuda y empezar a entender algo las cosas. Y todo esto que voy a escribir a continuación es para desahogarme definitivamente y expresar todo lo que llevo y siento dentro. Lo haré por dos partes. Primera parte Todo empezó ese 20 de agosto de 2022 que te conocí. Te tiré un cubata y posteriormente dentro del colegio nos pusimos a hablar, ya me picó la curiosidad en ti. Nunca había visto una diosa griega. Ya después me costó bastante quedar contigo, pero al final lo hicimos un 4 de octubre en el mcdonald porque el taco bell estaba lleno y me quedé sin burrito. Ese día estaba tan nervioso que no me terminé ni la hamburguesa. El primer beso fue en la segunda cita en el ociopia después de ir al cine. Son momentos que uno no borra de la mente. Y ya a partir de ahí fue todo rápido. Yo estaba muy a gusto, pero siempre tenía el miedo por dentro de que lo rápido se terminara igual de rápido. Por eso quería ir con más calma e ir más despacio a veces. Seguimos avanzando y te empecé a conocer más. Conocí tu kebab favorito “Rawal”. Que a tu comida no hay que echarle NADA de queso. Tu playa favorita que es la Cala Capitán. Que estás enamorada de los Labradores. Unas velitas arómaticas o perfumadas. Lo mucho que te gusta pisarle al coche. Que las veces que hemos dormido juntos había que cerrar todo por completo y que no entrara ni un rayito de luz. También empezó el momento de ir conociendo a tu familia y el primer dia que conocí a tus tíos y tu Ada donde cenamos a las 7 o asi en el Muerde la pasta y creo que incluso fue un domingo chill. Nuestro primer viaje juntos tampoco se olvida, un viaje cortito y cercano a Almería donde aprendí lo grande que era el castillo de la Alcazaba, lo difícil que es aparcar en el centro de Almería y obviamente lo mucho que me gustabas. Vivir esos momentos y compartirlo junto a ti era para mí el significado del amor. Continuo con las miles de cenas que hacíamos que hasta escribimos una lista en el bloc de notas apuntando todos los restaurante que probábamos. Ya empezamos con comuniones donde conociste a mi familia, estudiar juntos ya sea en tu casa o en la biblio, donde yo no me concentraba porque no paraba de mirarte y reirnos. Cocinando juntos y hacerte unos nachos con guacamole. Que fuéramos juntos a partidos de mi Real Murcia. Salir algunos días a andar juntos. Seguir viajando y recorrer España los dos, a lugares como Valencia, el Oceanografic y buscar un centro de salud a las tantas de la madrugada, lo vacío que era Castellón, Granada intentando localizar durante horas en el mirador de san nicolás una frase puesta en la pared que yo no entendía, y conseguir una foto con Lola Indigo en la Alhambra. Los veranos donde alquilábamos un barco con mi familia, el concierto de Melendi que fuimos juntos y también a los dos de Mora. Y obviamente no me voy a dejar el mejor viaje que he vivido nunca. Esa semana por el norte donde vimos Segovia, Cantabria y tu querida Asturias. Coger carretera y estar con la garganta desgastada de ir cantando en el coche. Para mi fue algo inolvidable como nos tomamos un búrguer enfrente del Acueducto, pelearnos todos los días para ver quien se levantaba primero de la cama, también cuando cenamos un poke en la habitación juntos después de hacer el super tour de las anchoas de Santoña, la bonita multa por estacionamiento que tuvimos que pagar en el ayuntamiento de Santander y de la cena en Oviedo cuando estaba en fiestas de San Mateo con la fantástica camarera que casi nos deja borrachos perdios con los culines. Todo esto lo llevaba en mi corazón y en mi vida estaba tan feliz. Y si, yo seguramente no era la persona más detallista del mundo, no tanto como lo eres tú. Y para mi hacer estas cosas juntos era amor. Era de los que pensaba que por regalar muchísimas flores no significaba estar enamorado, pero ahora me voy dando cuenta que se puede hacer ambas cosas. Yo no soy perfecto, no existe la persona perfecta, eso te decía. Amar no significa hacerlo todo bien. Significa intentar, aprender y, a veces, equivocarse. Lo que no tenía dudas era y es que yo estaba más enamorado de lo que expresaba. Ahí está el problema que hablaré en la segunda parte. Yo siempre he querido lo mejor para ti, que si te dolía el tobillo me daba tanta rabia como si me pasara a mí y te insistia que fueras al fisio, o de aquella vez que tenias que ir al dentista y te daba miedo que hasta te acompañe dentro de la sala dándote la mano, mientras que yo estaba en una silla arrinconado y pasaban por medio algunos dentistas.
Yo siempre he tenido ojos solo para ti. El problema es que me costaba expresar ese amor mediante la comunicación o no lo comunicaba de la forma correcta. Ahí empezaron a acumularse los problemas. Mediante mi escasa comunicación de lo que yo llevaba dentro. Segunda Parte Me he castigado muchas veces conmigo mismo sin entender porque estaba tan mal, porque en los últimos meses no salían las cosas y parecía que se apagaba un poco todo. Yo nunca he querido que se acabara lo nuestro y aunque muchas cosas estaban mal entre nosotros siempre te elegia a ti, nunca he pensado en nadie más. Pues después de tiempo dándole vueltas sobre el porqué se rompió la relación he sacado en clave el motivo. Como ya he remarcado era la comunicación por mi parte ya que yo llevaba varios meses que no estaba nada bien. Básicamente yo soy una persona a la que no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, no me gusta que me digan que tenemos que hacer más viajes como insinuando que no hacemos nada, no me gusta que me comparen con otras parejas (diciendo que se van a Disneyland y nosotros aún no), no me gusta que me digan y me repitan lo que quieres que te regale. Sí, perdona por no regalarte muchas flores y el anillo de pandora de la bella y la bestia, pero es que cada vez que me lo decías menos lo iba a hacer, porque ya sentía que si te lo regalaba iba a parecer que era porque me lo habías dicho y no porque saliera de mí. Por eso te regale en tu último cumple los pendientes de oro de pandora y no el anillo que tanto me repetías. No le veía la gracia. Pero eso para mi son detalles que molestan, pero no le doy tanta importancia. El día que me revienta por dentro es a partir de ese 30 de enero de 2025, después de pasar un maravilloso día en la nieve por Cañada de la cruz, por la noche de volver de la nieve tú fuiste de paellas al clandestino y yo con mis amigos en el Odiseo. Cuando a la noche siguiente cenando un kebab me cuentas todo lo que te pasó en esa fiesta, me revienta por dentro. Me dolió muchísimo el hecho de que una persona a la que consideras amiga tuya te incitara a ser infiel con un compañero mío de universidad y que dijera que yo no me iba a enterar. Y ya no solo eso, si no que ya había ocurrido anteriormente, hasta en el verano anterior en 2024 estando yo en esa misma fiesta. Me reventó que esa persona con la que te quería juntar te enviara mensajes de madrugada que luego borraría diciendo que eres tonta por no querer liarte con él e insinuando que los dos os gustáis. ¿Por qué? Saber todo eso me genero muchas malas sensaciones dentro de mí. Yo no era de hielo, y hay cosas que duelen porque te quiero. Y esta era una de ellas, pero tenía por dentro ese miedo a hablarlo y tratar ese problema. Cada semana estaba ese pensamiento en mi cabeza. Tú la perdonaste, pero el que le afectaba más era a mí. Sentía que me faltaban al respeto y se reían de mí. Me sentia despreciado. Y como digo, cada semana sobrepensando por qué te querían juntar con esa persona justamente y no con otras. Solo con esa. Una y otra vez me comía la cabeza. Si tanto te preguntabas el por qué no me iba a estudiar contigo a Orihuela y me quedaba muchas veces en desamparados yo solo, era por eso. No quería estar alli. No iba a estar a gusto, y perdón otra vez por no decirlo. Es que ni yo mismo sabia que me pasaba. A eso también le sumas que cuando empezasteis a ir juntas al gimnasio y os tiraran dos chicos porque os pusieron su número en el coche, y que después fuerais a su “tienda” muchas veces a visitarlos. No me gustaba todo eso. Empecé a desconfiar y a ver en el busca que muchas veces estabas en esa tienda. Mi actitud empezó a cambiar cada semana por todo esto que me tragaba y sin yo darme cuenta realmente que me estaba afectando. Muchas veces me viene a la mente aquel día tan malo que viniste a mi casa para hablar las cosas que tan mal nos iba, y esa frase que me mató por dentro en la que me dijiste que no me reconocías y que no era el mismo. Meses y meses después me doy cuenta que tenías razón y no era yo de verdad, era un yo amargado y enfadado con el mundo. Tenía una actitud que muchas veces la pagaba contigo, con la persona que más quería y me quería. O también la sensación como si me estuviera apagando en la relación. Me doy cuenta que yo no estaba bien. Obviamente que hay cosas que yo no he hecho bien, que claramente lo hacía con 0 maldad, cosas que no quiero nombrar porque me avergüenzo de ello y otras donde la boca me perdía y que debería haberme controlado, porque cuando me sentía atacado yo atacaba el doble. No está bien. Te pido perdón por ello. Al final por mucho que me pedias que cambiara, era difícil que yo lo hiciera cuando realmente no sabia el por qué actuaba yo así. Yo te decía de intentarlo y que iba a hacer más por vernos y hablarnos con más cariño. Pero tal y como yo estaba, no creo que hubiera durado, porque no ha sido hasta ahora cuando he visto dónde estaba el verdadero problema y he podido darle solución.
Y el problema no son las terceras personas, yo no tengo rencor por nadie. El problema era mi comunicación. Amar no es solo sentir: - Es comunicar - Es poner límites - Es construir seguridad, no vivir en alerta - Es decir lo que duele antes de que se convierta en resentimiento. Nada de esto borra el daño que causé. Pero tampoco borra que el amor fue real. Acepto que acabaras cansada. Acepto que necesitaras alejarte. Acepto que el dolor pesara más que el amor en ese momento. Lo que más me ha dolido de todo este proceso no ha sido solo perderte, sino entender tarde lo que no supe hacer cuando aún estábamos juntos. Pero también sé algo ahora: He aprendido. He crecido. He mirado dentro de mí para sacar todo lo que tenia dentro. Y aunque duele, este aprendizaje me acompañará siempre. No puedo cambiar el pasado. Pero sí puedo cambiar quién soy a partir de ahora. Como posdata quiero terminar con un bonito recuerdo. Un momento mágico. Un 13 de noviembre de madrugada a las afueras de la nueva condomina en mi coche. Donde justo te pedí salir conociéndonos solamente mes y medio. Me viene ese recuerdo en el que me comentaste que no te gustaba el número 13 para la relación porque era mala suerte y querías el 12. Yo te dije que no, quería ese número. Yo lo quería porque lo sentía como un desafío de decir que no existe la mala suerte, que el amor no entiende de números, signos del zodiaco ni nada por el estilo, entiende de conciencia emocional. Y sentía que podría ser como luchar contra todos los contratiempos que se nos pusieran. Y así lo he intentado siempre. Juanfran
❤️
Nosotros